A más de medio siglo de creada la organización que aglutina a todas las mujeres que habitan la mayor isla del Caribe, las cubanas están orgullosas de saberse útiles, de tener igualdad de derechos y de participar activamente en el desarrollo y perfeccionamiento de la sociedad socialista.
Desde su fundación, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) ha incentivado y removido los cimientos de una cultura apegada a cánones machistas, y promover la presencia femenina en cargos de dirección y el desempeño de labores que antes eran solo reservadas a los hombres.
La ingeniera Yohandra Estrada Lima dirige la Unidad Empresarial de Base Central Amancio Rodríguez; ella es ejemplo de esta posibilidad proporcionado por la FMC. Sus compañeros la respetan y admiran por su capacidad, entrega y consagración.
Con orgullo refiere que “las mujeres somos un ejército laborioso sin el cual no sería posible escribir la historia de la Revolución”, y manifiesta un agradecimiento sin límites a Vilma Espín quien tanto luchó por dignificar a las cubanas.
Desde la histórica Asamblea de Guáimaro llega hasta nuestros días la voz emancipadora de Ana Betancourt, a través de una amanciera que se desempeña en el sector no estatal. Magalys Rivero García, quien reconoce todo lo que se hace en nuestro país por el mal llamado “sexo débil” y su papel protagonista en todos los retos que la vida impone.
Para Yaima Barberán Pérez, joven locutora de Radio Maboas en Amancio, ser mujer y ser cubana es un compromiso, “pues la FMC nos ha dado muchísimas oportunidades, lo mismo para trabajar que estudiar, la ayuda con la familia, con los hijos, superarnos profesionalmente; no quedarnos en casa limpiando, sino que nos ha hecho más libres e independientes; también nos ha elevado la autoestima, en fin, sentirnos más bellas e importantes”.
Así es la mujer cubana de hoy, desenfadada, tenaz, emprendedora; es como una planta vigorosa que crece cada día, y despierta llena de sueños por cumplir. En Cuba eso no es una utopía, y de ello dan fe heroínas cotidianas como Yohandra, Magalys y Yaima, quienes agradecen a la Federación de Mujeres Cubanas tantos desvelos por su felicidad.