
Cada octubre emerges de las aguas y llegas como brisa fresca para recordar tu querida presencia, y tu pueblo se suma al homenaje para llenar de flores los ríos y los mares.
Eres la imagen del pueblo, eres el héroe de cien batallas, tu carisma, lealtad y valentía te hicieron de los imprescindibles.
Tú carácter bonachón, tu compañerismo, responsabilidad y comprometimiento con la causa libertaria, te distinguieron.
De carne y hueso como cualquier mortal, pero eso si especial, por ese don por esa magia que te dio la vida y te acompañó para sacar una sonrisa, hacer una broma y alegrar el momento más tenso.
Fuiste el más brillante de los guerrilleros, sin alarde de valor, lleno de naturalidad y sencillez. Por eso te recordamos como expresó el Che, tu amigo entrañable: "En su renuevo continuo e inmortal, Camilo es la imagen del pueblo".