Macuchy es una jutía normal y corriente. Como todas las de su especie se alimenta de vegetales, frutas silvestres, cortezas de los árboles, raíces y hojas. Dicen que casi no bebe agua y que a diferencia de la mayoría de sus semejantes pasa sus días y noches al abrigo de una familia humana.
Me cuenta Onidia Hechavarría, tutora del dócil animalito, que hace 7 años su esposo, al sofocar un incendio en una plantación cañera, encontró al asustado roedor y que desde esa fecha la miman y consienten como a uno más de la casa.
Según Onidia, Macuchy asimiló los hábitos domésticos de la casa, que come pan, se acuesta con ellos, se deja cargar y besar, es mansa y todo el vecindario la admira y cuida.
Pero Macuchy, a pesar de ser una jutía normal y corriente, a diferencia de la mayoría de las de su especie, es una empedernida cafetera. Se empina su tacita preferida y degusta junto a la familia adoptiva, el aromático líquido.
Las jutías son mamíferos roedores con cola gruesa cubierta de pelos, pertenecen al orden Rodentia, familia Capromidadae. Son autóctonas de Cuba, aunque también se localizan en Jamaica, Bahamas y otras regiones de las Antillas menores. Les gusta sentarse sobre la cola y las extremidades posteriores, pues esto les permite usar libremente las manos.