En Amancio se reconocen los beneficios de la Asistencia Social. Foto: Niria Isabel Cardoso Estrada.

En Cuba nadie queda desamparado. Esta no es una frase trillada, es una realidad palpable a cada paso que damos.

Un ejemplo fehaciente es la ayuda que ofrece el Estado a las personas que atiende la Asistencia Social, y eso lo sabe de sobra Nora Magda Arias Manso, beneficiada que tiene a su cuidado a un  hermano sordomudo y ciego.

Esta amanciera reconoce que hoy tiene una vivienda confortable, además de una prestación monetaria y varios recursos materiales, que se le asignan para mejorar su calidad de vida y la de su hermano, un adulto mayor.

En  esta localidad que se ubica al sur occidente tunero 478 núcleos familiares con necesidades económicas o problemáticas sociales que requieren la intervención de la asistencia social, reciben distintos tipos de ayuda.

El año que recién concluyó, solo a este municipio se le asignó  Más de  UN MILLÖN de pesos, los que fueron distribuidos entre pagos de transportación, medicamentos,   prestaciones monetarias temporales, atención a madres cuidadoras, combatientes, asistentes sociales a domicilios, entre otros servicios.

En el mes de noviembre de 2018 se aumentaron 70 pesos a las chequeras de los beneficiarios, para atender sus gastos más apremiantes y elevar su calidad de vida, además de 5 personas a las que se les otorgó subsidios para mejorar sus viviendas.

Asimismo los técnicos del trabajo social se encargan de visitar con frecuencia los casos que atienden en las comunidades para conocer de cerca sus inquietudes y tramitar sus principales necesidades.

Todo esto realza y ratifica que Cuba, es un Estado Socialista de Derecho, donde sus ciudadanos son prioridad, y donde su ley primera continuará siendo el culto a su dignidad plena. Esa es una realidad innegable.

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