Walter Niuvers es un afrodecendiente residente en la costa atlántica centroamericana. Tiene 55 años de edad y deambula calles, parques y restaurantes en busca de algún dinero con el objetivo reunir la suma necesaria para acceder a un servicio de hemodiálisis en su país natal.
Guillermo Martínez, es un amanciero jubilado, que festeja su cumpleaños 79 junto al licenciado en enfermería Fidel Peña y un grupo de pacientes de la moderna sala de hemodiálisis su que funciona en el tunero municipio de Amancio, desde el pasado 9 de marzo.
En medio del jolgorio, Geradys Martínez, una de las hijas de Guillermo, con lágrimas de gratitud en sus mejillas, reconoce el esfuerzo del estado cubano para dotar a esta localidad tunera de un servicio con tecnología de punta y elogia el nivel profesional del pesonal que se encarga de atender a unos 16 pacientes con problemas renales crónicos.
Así la tarde se sacude del tedio y el rigor de un proceder clínico imprescindible, pero riesgoso; la alegría inunda cada rincón de la dependencia sanitaria y la especialista en nefrología, doctora Yanet Blanco Joshef, felicita a los cumpleañeros mientras refiere las bondades y repercusión de este costoso servicio en la calidad de vida de cada paciente.
Guillermo Martínez no se preocupa por el costo del tratamiento. Sonríe y confía en quienes lo atienden, agradece tanto cariño y consagración. Sin embargo, en la costa atlántica centroamericana, Walter cuenta centavo a centavo y sueña con recibir, algún día, una atención como la que reciben los miles de Guillermos en la Cuba de Fidel.