“Nunca pensé que un simple toque a la puerta pudiera cambiarle tanto la vida a uno”, me comentaba Ramón Enrique Figueira, vecino del Reparto Progreso, en el tunero municipio de Amancio, cuando vio a los trabajadores sociales con las hornillas eléctricas en mano.

Con una sonrisa en los labios, me describió el suceso. “No te miento, aquellos jóvenes abrieron los ojos y echaron pa’trás cuando dije que me buscaran una mandarria. Yo sabía en lo que andaban, y les dije que no se preocuparan, eso era para ponerle fin a un depredador de corriente”.

La impronta de Haydée y Armando no fue en vano. Han transcurrido más de tres décadas, desde el momento en que la palabra SOCIALISMO comenzó a adquirir otros matices diferentes. Era el inicio de una etapa donde los amancieros borraron la angustia para construir una obra más humana.

Según la licenciada María Isabel Sosa Cervantes, directora de la SUM local, el objetivo rector del proyecto es aglutinar a todo el pueblo, representado por sus instituciones administrativas, en un movimiento que pase revista a los principales logros económicos, sociales, culturales y científicos de esta tierra tunera, luego de ser signada con el sobrenombre de marras.

Por su parte, Yaíma García Salazar, subdirectora docente del centro universitario amanciero, subrayó que el evento será el próximo 23 de abril en la calle A y que 23 organismos confirmaron la exposición, a través de ponencias, de los resultados de la etapa, contando siempre con el apoyo de dos estudiantes de la Sede, pues el acontecimiento forma parte de su formación como profesionales de nuevo tipo.

Bárbara Borrás Aguilar, otra de las organizadoras de Nuevos abriles..., adelanta que en el contexto del evento, se presentará un libro sobre los Cinco cubanos prisioneros en el imperio, de la escritora amanciera Maritza Moreno, se prevé la visita de personalidades, mientras que los centros laborales expondrán logros y resultados, acompañados de certificados, trofeos y otros estímulos.

No cabe la menor duda de que el proyecto nacido en la SUM y patrocinado por las autoridades del municipio, será oportunidad para demostrar los sostenidos avances de un pueblo que exhibe hoy una moderna Sala de Rehabilitación, una planta telefónica digitalizad y una emisora de radio, entre muchas obras más que amplifican un verdadero y creciente desarrollo.

Los nuevos y renovadores aires llegaran con abril, se abrirán huellas en la piel de la historia y se consignarán para la posteridad las transformaciones de un pueblo que se resiste a sucumbir por las guerras y sí levantará sus banderas al cielo para mostrar las realidades del actual Macondo, ese que al igual que el corpulento árbol homónimo de la familia de las Bombacáceas, semejante a nuestra legendaria Ceiba, puede alcanzar entre 30 y 40 metros de altura, abonado con el sudor, el sacrificio y el altruismo de sus mejores hijos.

Para la mayoría de los amancieros que peinan canas, los avances que se evidencian en las telecomunicaciones en la localidad representan un cambio de la noche a la mañana y para demostrarlo citan que al triunfo de la Revolución en la zona del actual municipio de Amancio, sólo existían 70 capacidades telefónicas y estas eran propiedad de la Compañía norteamericana que dominaba los destinos de nuestros azúcares.

Evidenciando una tradición de más de 40 años en menesteres de producciones derivadas de la caña de azúcar, los 40 trabajadores que integran el colectivo de la destilería Sevilla, anexa a la empresa Mielera Amancio Rodríguez, lograron elaborar, en 24 horas de infatigable desempeño, 709 hectolitros de alcoholes y aguardientes, cifra que constituye un récord productivo para la entidad.

Nacida el 13 de agosto de 2004, la Feria Comercial Agropecuaria, que todos los sábados se inserta en el corazón urbano del municipio de Amancio, demuestra con creces cuánto de positivo y fecundo tienen iniciativas como esta.

Exposiciones de artes plásticas, descargas musicales, pinceladas literarias, manifestaciones deportivas, partidas de dominó o dama; venta de fiambres y productos industriales, se unen a una variada muestra de platos de la cocina criolla y tradicional, los cuales se pueden degustar en el espacioso y acogedor Caney edificado en esos predios y que da un toque de particular cubanía a la ocasión.

En el colimador de los organizadores de la Feria, permanece como asignatura de obligatorio examen la concurrencia de entidades estatales y productores particulares con amplios surtidos de viandas, granos, carnes, vegetales, frutas, flores, carbón y hasta, en ocasiones, aparece un osado vendiendo Ranas Toro, quien además de despertar la curiosidad de los presentes, incrementa el diapasón alimenticio de sus congéneres.