Foto: Bárbara Borrás Aguilar y Rafael Aparicio Coello
A unos 12 kilómetros al sudeste del principal asentamiento urbano del municipio de Amancio, se levanta, luego de diferentes estadíos productivos, el centro porcino integral Venezuela Libre. Según sus propios trabajadores desde el 23 de septiembre de 2013, Tecnoazúcar asumió su patrocinio para convertirlo en un verdadero ejemplo de sustitución de importaciones, unidad, humanismo y eficiencia.
Una y otra vez el empeño pudo más que cualquier adversidad. El hombre se sintió protagonista de su tiempo y echó a andar iniciativas y soluciones. Fue, entonces, cuando inició una nueva etapa en el mencionado centro, donde la creación devino en herramienta futurista. Hoy 28 trabajadores componen la nómina para atender 2 550 cabezas; de ellas 300 son reproductoras.
Luego de lograr la estabilidad en el desarrollo de la especie, 7 naves hacen la diferencia. Los cerdos se clasifican según el período de vida en el que se encuentren, con garantía de medicamentos. Dígase maternidad, preceba, ceba y reproducción, para luego pasar a diversos destinos, como al balance nacional (40%), la alimentación del sector azucarero y una parte se transfiere al Centro de Elaboración “Pedro Plaza Fernández”, donde se diversifica la producción.
Otro de los logros que exhiben es la recuperación de un molino, ya en desuso en la provincia de Ciego de Ávila. Gracias al desvelo de Yoandri Viltres Cisneros y al apoyo del resto de sus compañeros, esta pequeña planta cobra vida en el procesamiento de maíz y soja, para obtener un alimento proteico certificado por especialistas en veterinaria.
Un biodigestor de cúpula fija también muestra la capacidad de un colectivo que decidió pasar la página y optar por el desarrollo económico que es en sí, el suyo propio. Con 12 metros cúbicos de capacidad, su funcionamiento va aparejado a la protección del medio ambiente, genera energía renovable y, más adelante, será empleado en la iluminación interna del centro.
La atención a los trabajadores es un factor imprescindible. La construcción de la cocina, el comedor, los baños para mantener la higiene estricta e inocuidad en cada área; los uniformes, botas y alimentación hacen que en cada jornada estos vencedores de espíritu logren sus propósitos y los asuman con seriedad.
El apoyo a la comunidad de “El Indio” donde se erige esta unidad es permanente. No solo en la escuela primaria “Viet Nam Heroico” , donde su presencia es bien recibida; si no en la solución de problemas en cubiertas de viviendas, como la del trabajador Yenier Briñones, quien asume la crianza de un hijo con severas patologías.
Y es que para los integrantes de Tecnoazúcar en la provincia de Las Tunas, la caña es más que azúcar. Es desarrollo y búsqueda de alternativas, pero sobre todo sentido de pertenencia porque solo así estos hombres y mujeres escriben su propia historia.