Plaza de la Revolución Vicente García González, de Las Tunas
A más de un tunero se le ha estrujado el alma al traspasar los límites de esta tierra y descubrir que se ofende y desconoce la huella mayúscula del mayor general Vicente García González. Son notables los enconados debates de algunos cuando ser o no "vicentista" se torna en una suerte de posición ante la vida.
Y, aunque es cierto que investigaciones recientes muestran atisbos de justeza en ese sentido, todavía falta hacer para que el nombre de El León de Santa Rita ocupe el sitial que ganó a fuerza de machete en mano y bravura desmedida.
Fue Vicente García el que puso fecha definitiva al alzamiento que dio vida a la Guerra de los Diez Años y solo la delación hizo que resultara obligatorio adelantarla para el 10 de Octubre.
Los expertos aseguran que organizó un efectivo servicio de inteligencia, que lo ubica en los anales de la seguridad militar cubana e hizo del asalto a los convoyes enemigos una especialidad en la contienda. Gustaba de tomar pueblos en las madrugadas y nadie recuerda que fuera alguna vez derrotado en estos episodios, por su milimétrica organización militar.
El rico descendiente del dueño original del Hato de Las Tunas llegó a ser Presidente de la República en Armas, estuvo cerca de Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá, una de las páginas más intensas de la historia de Cuba, y resultó de los primeros convocados por José Martí a la Guerra Necesaria. Este 23 de enero se cumplen nada menos que 185 años de su nacimiento.
Vamos a estarlo recordando, como ya es costumbre, en una jornada de homenaje que inicia ese día y se extenderá hasta el 28, cuando la luz de El Maestro lo inunde todo. El acto central está previsto para las 7:30 am del propio 23 y esa misma noche sucederá una gala homenaje frente a su casa natal, que desde ya convoca a estar a partir de las 9:00 pm, entre música y poemas.
Quemó a Las Tunas una vez, para que nunca más fuera esclava y hoy, en libertad, muchos sitios llevan el nombre de tan ilustre mambí. Deferencia silenciosa y cotidiana de quienes no olvidamos la estirpe y la hazaña.
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Fuente: 26 Digital