
Yaniluz Cordoví Vega, sinónimo de pasión, talento y entrega. Fotos: Del Autor y archivo
Como todo Escorpión, es intensa, con una energía emocional única. Se caracteriza por un magnetismo interno. Es afable, reservada, cortés. Su tenacidad y fuerza de voluntad las utiliza con fina sensibilidad y enorme energía.
Ella misma es música. Desencadena pasiones a raudales, es líder, excelente amiga, tiene el equilibrio de la armonía y de los arpegios con sus tonos y acordes.
La gracia femenina signa sus pasos. En el azul prusia encuentra el sosiego a la intensidad de sus actos. Nada le es ajeno, nunca pasa inadvertida, se hace sentir porque bondad e inteligencia colman cada una de sus acciones.
Dicen que las fases de la luna dominan su temperamento, que siempre lleva la iniciativa y que en sus estudios, junto a la innata musicalidad, se empinó en el mundo de las notas, solfeos, melodías, pentagramas, cuerdas y sonidos. Que hoy, le resulta difícil abandonar esa pasión, asumida con una religiosidad perpetua.
Se autotitula amante de la trova, tiene entre sus favoritas a vocalistas de la altura de Elena Burke, Ivett Cepeda, Haydée Milanés y Vania. Adora "la canción más hermosa del mundo", de Sabina y la guitarra es su apéndice necesario.
Licenciada en Educación Musical, siente predilección por la dirección coral, domina su técnica. De excelencia sus resultados en los barrios de la República Bolivariana de Venezuela; orgullo azul por haber cantado para el General de Ejército Raúl Castro Ruz y el amigo Nicolás Maduro, entre otras personalidades.
Se precia de ser la gestora del coro "Ángeles", agrupación de reconocidos argumentos que resume, en parte, la vida de esta mujer, hecha a imagen y semejanza de la música.
Por esas y muchas razones más, cuando Yaniluz Cordoví Vega, recorre nuestras calles con la guitarra, su fiel escudera, al ristre, el rítmico pedaleo de la bici, anuncia la presencia de una instructora de arte con altos valores humanos, artísticos y éticos que desborda talento y devoción.

