
Persona íntegra. Con una escala de valores donde la dignidad y el respeto constituyen brújula. Difícil describir los aportes en la formación de la familia y las calificaciones como guía y paradigma.
Cuando se busca el imprescindible consejo, la atinada orientación y la más certera ayuda, en el umbral de nuestras vidas apareces convertido en talismán y compañero.
Sabes resguardar, como nadie, los secretos que la existencia nos impone. Tu vista ve lo que otros ojos no ven. Tus manos se convierten en bálsamo y remedio, y tus caricias, solo comparables a las de nuestras madres, son cura y esperanza.
Con esas virtudes ¿cómo aceptar que tu condición de gestor de vida y amor, la pueda asumir cualquiera?
En este día de loas y homenaje, vale citar a José Martí, el más preclaro de todos los cubanos, y con él confirmar que: "amigos fraternales son los padres, no implacables sensores" y que "las cualidades de los padres quedan en el espíritu de los hijos" (...)
Tu ausencia taladra con lacerante consecuencia. La muerte te multiplica para regresar vivo, convertido en ejemplo y meta, para que sigas en el cabezal familiar como imprescindible e incondicional ser.