Luis Martí Casas, poeta amanciero. Foto: Rafael Aparicio Coello
Luis Martí Casas, poeta amanciero. Foto: Rafael Aparicio Coello

La muerte del comandante
se trueca en eterna vida
a través de la avenida
del socialismo triunfante.

Elsida Fonseca García, Jubilada sector azucarero. Foto: Rafael Aparicio Coello
Elsida Fonseca García, Jubilada sector azucarero. Foto: Rafael Aparicio Coello

No soy periodista, pero soy una cubana que tenía 10 años cuando triunfo la Revolución y he tenido el privilegio de  vivir toda la gloria que ha vivido el pueblo de Cuba conducido por Fidel, ¡ he vivido el tiempo de Fidel ! Por eso esto que no sé sí se puede llamar crónica, pero es lo que siento:

Jonathan Peña Aliaga, estudiante de séptimo grado de la secundaria Capitán San Luis. Foto: Rafael Aparicio Coello
Jonathan Peña Aliaga, estudiante de séptimo grado de la secundaria Capitán San Luis. Foto: Rafael Aparicio Coello

Fidel ha fallecido, pero está en nuestros corazones y es la primera cosa en que no estoy de acuerdo con él; se fue sin avisarnos.

Fidel Castro. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Fidel Castro. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres  conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos – Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka – que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los años 1950, a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.