
La creatividad y el talento se desbordan en una comunidad donde sus mujeres se integran para devolverle la utilidad a lo que para algunos es inservible.
El talento, los deseos de hacer y la destreza se unen en un grupo de féminas integradas a un taller de creación en El Paraíso, asentamiento rural, ubicado a unos 25 kilómetros de la cabecera municipal de Amancio.
Este movimiento crece a medida que se corre la voz por el lugar, pues cada tarde de martes se reúnen en una casa escogida del vecindario para enseñar a las que llegan.
Manos prodigiosas trabajan el papel, el plástico, la naturaleza muerta, y el aluminio, que se devuelven a la vida, convertidos en obras de arte.
El relevo de las artesanas ya está garantizado con la inserción de las pequeñas Yaremis Molina Baños y Ariannys Martínez Castells, quienes confeccionan flores, centros de mesa a partir de papel y nylon y muñecos de trapo. Ellas reconocen el valor de las labores manuales, pues aportan un toque de belleza al hogar, y armonizan el espíritu.
Mariselys Pantoja Guerra, secretaria del bloque de la Federación de Mujeres Cubanas en El Paraíso, dijo que cada martes en la tarde dedican un tiempo para enseñar las habilidades para el manejo y la confección de los distintos objetos.
Asimismo apuntó que además de ocupar el tiempo libre de las amas de casa, jóvenes y adolescentes, estas manualidades se venden e ingresan fondos para el desarrollo de actividades.
Este taller de mujeres creadoras en El Paraíso crece y tal pueda convertirse en una fuente de empleo en la modalidad de trabajo por cuenta propia, además de que la experiencia se irradie a otras zonas del municipio y el material de desecho no vaya al latón de basura sino que se devuelva a la vida convertido en un objeto útil y bello.


